Impresión 3D: una revolución con derechos registrados

nov 26 • Gadgets • 1245 Visitas • No hay comentarios

La impresión en tres dimensiones, es decir, de objetos con volumen, constituye un avance tecnológico importante que podríamos calificar de revolucionario, que abre toda una polémica en torno a los derechos intelectuales sobre las copias, pues muchas veces el diseño original de estas está patentado.

Un invento de ciencia ficción

Hasta hace poco reproducir un objeto con altura, anchura y profundidad, utilizando un ordenador y una impresora, nos podía parecer más un tópico de la literatura fantástica que de tecnología real. Sin embargo, la impresión en 3D es ya parte de la vida diaria de algunos de nosotros. Aunque en un principio esta técnica -por su elevado coste- estuvo reservada a grandes empresas, hoy en día existen modelos más económicos, tanto por la masificación de su producción como por la diversidad de técnicas que han sido desarrolladas.

Así, tenemos impresoras 3D que funcionan por compactación, utilizando yeso o celulosa como base para reproducir el objeto, y al que luego se le aplica tinta o una técnica de láser para ?moldearlo?. También existen otras que inyectan polímeros en estado líquido y que son secados luego con luz ultravioleta. Las de tinta son las menos costosas, mientras que las de inyección de polímeros son a su vez las que elaboran un producto final de mayor calidad. Los precios van desde 650 ? para los modelos más sencillos hasta varios cientos de miles de euros para los industriales.

Qué sucede con los derechos registrados

Al igual que en el caso de música, vídeos o libros, el que podamos hacer reproducciones de determinados objetos no significa que esta actividad sea siempre legal. En efecto, el diseño de un artefacto útil, desde una grapadora hasta un motor de avión, por mencionar dos ejemplos, puede estar patentado y su uso sometido a una licencia previa por parte del titular de la patente, normalmente a cambio de un pago. Puesto que parte de los ingresos de las empresas de tecnología se basan en sus patentes, su uso ilegal podría llevarlas a la quiebra o desincentivar la investigación.

Por ello, diferentes gobiernos están estudiando la posibilidad de controlar la impresión 3D, a través de una legislación que la regule, pero ello es difícil precisamente por lo nuevo de esta tecnología y por dificultades de carácter práctico. Una posibilidad sería que los fabricantes de dichos aparatos establecieran un mecanismo de pago cada vez que se impriman determinados diseños, como se hace para la reproducción legal de archivos con derechos de autor. Se trataría de aplicar algo similar a los llamados DRM (Digital Rights Management).

Fuente imagen: Esta imagen es una obra derivada de 3D Systems – ZPrinter 850 3D printer por Creative Tools, disponible bajo la licencia Licencia de Atribución en http://www.flickr.com/photos/creative_tools/7287216512/

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