Mi bombilla ha muerto, ¿qué hago con ella?

may 4 • En digital, Gadgets, Hogar digital, Otros • 2774 Visitas • No hay comentarios

Bombillas bajo consumo

 

Cuando se nos rompe una bombilla, y si estamos acostumbradas a reciclar, inmediatamente pensamos en vidrio y metal, recogemos los fragmentos de vidrio lo mejor que podemos y los metemos en una bolsita para echarlos al contenedor verde. El casquillo y los filamentos supervivientes al impacto van al cubo del plástico y metal, ¿no? Bueno, pues en realidad, no. No sólo los procedimientos a seguir varían enormemente de un tipo de bombilla a otra, sino que a veces nos podemos enfrentar a riesgos considerables y, probablemente, no nos demos ni cuenta.

Desde la prohibición de las bombillas de tipo incandescente (las de toda la vida) dentro de la Comunidad Europea -decisión que tiene sus detractores-, los únicos tipos de bombillas para el ámbito doméstico que podemos comprar son: incandescentes halógenas (una versión mejorada y más eficiente de las bombillas incandescentes normales), los tubos fluorescentes, ya sea en su versión normal cilíndrica o en su versión compacta, las conocidas como bombillas de bajo consumo, y las lámparas LED, de las que ya hemos hablado en alguna ocasión (), y que, a priori, parece que serán el futuro de la iluminación en los hogares. Existen algunos tipo más de bombillas, orientadas a iluminación industrial, pero nos quedaremos con las que es más probable que podamos ver montadas en una lámpara de nuestra casa.

Entonces, ¿ qué hago con las bombillas que ya no funcionan por el motivo que sea? Pues independientemente de que se hayan fundido o de que se hayan roto, nunca hay que tirarlas a los contenedores de reciclaje. Sí, ¡nunca! Piensa siempre en llevarlas a un punto de reciclaje más cercano, donde sepas que tienen servicio de recogida de este tipo. Ellos se harán cargo de su transporte y de su eliminación. Pero no es tan sencillo el asunto…

Las bombillas incandescentes deben ser depositadas, como ya he dicho, en puntos verdes o centros de reciclado. También suele haber puntos de recogida en ferreterías de barrio, o quizá allí te pueden indicar qué hacer con tu bombilla fundida. Si la bombilla se rompe debes seguir el mismo procedimiento y, a la hora de recogerla, tener especial cuidado de no cortarte con los finos cristales de vidrio. En principio no debes tomar más precauciones, pues los contenidos de gas inerte o de gases nobles como el Kriptón presentes no representan peligro para la salud. Asegúrate también de recoger los restos del filamento de wolframio que hayan podido romperse.

Bombilla halogena

Las bombillas halógenas son muy parecidas a las bombillas incandescentes, pero es más difícil que se rompan, pues el filamento está protegido por un cristal de cuarzo, que aguanta temperaturas de hasta 800 grados centígrados. Es muy importante que no se toque el vidrio del halógeno con los dedos, pues la grasa de nuestras manos se fundiría al calentarse y puede provocar la rotura de la lámpara. De la misma forma que con las incandescentes normales, deben desecharse siempre en un punto de recogida para reciclaje, donde sepan cómo disponer de ellas. En caso de rotura, los elementos halógenos presentes dentro del cristal, como el bromo o el yodo, no representan riesgo para la salud, aunque es recomendable recoger los restos rotos protegidas con guantes.

Los tubos de neón y las CFL (lámparas fluorescentes compactas), vamos, las bombillas de bajo consumo, que vemos hoy día en todas las tiendas de iluminación o grandes superficies, tienen más miga a la hora de deshacerse de ellas. En muchas ferreterías vemos cajas de cartón donde se recogen tubos de neón y bombillas CFL ¿y dónde está la diferencia? Pues en el mercurio que contienen en su interior.

Como todas sabemos, y especialmente las que hemos pasado por un embarazo, una de las cosas que no se recomienda durante la gestación es el consumo de pescado azul de gran tamaño. El más, se desaconseja alimentar a los niños con este tipo de pescado durante los primeros 18 meses de vida. Esto es así porque este pescado contiene cantidades considerables de mercurio en su interior y el mercurio afecta de forma terrible el desarrollo neuronal de un feto o de un bebé, llegando a causar graves enfermedades, y en dosis muy altas, malformaciones. Bien, pues después de que la Comunidad Europea retirara los termómetros de mercurio por el riesgo que éste suponía en su uso, o en su eliminación incorrecta, nos encontramos con que las bombillas de bajo consumo pueden tener en su interior cantidades considerablemente altas de mercurio. Incluso por encima de los límites marcados por la CE. Y el problema es que la mayor parte de este mercurio está en forma de gas. es invisible, por lo que si se rompe una bombilla de bajo consumo que estuviera encendida en ese momento, no nos vamos a dar cuenta de que estamos inhalando vapor de mercurio. Nosotras y nuestros hijos.

Bombilla LED

¿Qué hacer cuando se rompe accidentalmente una bombilla de bajo consumo? Pues si estaba encendida en el momento de romperse, salir inmediatamente de la habitación, esperar unos 15-20 minutos a que se ventile y por lo tanto, a que se disipe el vapor de mercurio. No dejar entrar a niños bajo ninguna circunstancia. Pasado este tiempo, y con guantes y mascarilla, recoger los restos rotos con un papel o cartón, o con un paño húmedo, pero nunca con un aspirador, o con cualquier utensilio que pueda esparcir el polvillo por el aire. Introducir los restos, junto con el paño húmedo, el papel y el cartón en una bolsa, y sellarla lo mejor posible. Si has usado una escoba y un recogedor para limpiarlo, lo siento, pero es hora de decirles adiós, meterlos en bolsas de plástico cerradas y deshacerte de ellos también, pues ahora están contaminados con restos de mercurio. Finalmente debes informarte de si en tu punto de reciclaje disponen de tratamiento de residuos con mercurio, si no lo tienen, deben informarte de dónde desechar del “paquete”.

Finalmente, tenemos las lámparas de tipo LED, que son esos pequeños diodos que emiten la luz de moda. Los LEDs no están exentos de sustancias químicas en su composición, incluso de metales pesados como el plomo, el arsénico o el níquel, todos ellos cancerígenos, pero queda margen para que los fabricantes vayan eliminando estas sustancias del proceso de fabricación. Son más eficientes que las bombillas de bajo consumo, pero requieren de una fabricación más compleja. En cualquier caso, si se rompe una lámpara LED (cosa que por fortuna es bastante más complicado, pues los diodos no están hechos de vidrio), es aconsejable recoger los restos con guantes, cerrarlos en una bolsa y, una vez más, llevarlos al punto de reciclaje.

Bueno, espero que después de todo esto, al menos se nos haya quitado de la cabeza eso de tirar las bombillas a los contenedores de la puerta de casa, así que ya sabéis. ¡Nos vemos en el punto verde!

Posts relaccionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

« »