Showrooming o ¡cómo no compres …, lo pagarás!

ago 12 • iPhone, Móviles • 2007 Visitas • No hay comentarios

Este titular pudiera parecer exagerado, pero esta es la estrategia que vienen desarrollando algunos establecimientos que ven como sus tiendas se convierten en zona de paso para muchos clientes que sólo quieren probar y tocar sus productos, para finalmente comprarlos en tiendas online, que ofrecen sus productos por Internet a un coste normalmente inferior. Contamos con distintos ejemplos, tal y como leía en dailyfinance, donde una tienda de alimentación australiana cobra 5 dólares a aquellos que entran en su establecimiento, o una tienda de zapatos que cansada de que los clientes se prueben sus zapatos y luego no los adquieran, ha impuesto una entrada de ¡20 dólares! que en el caso de que el cliente compre, se le descuenta del precio final.
Este fenómeno de ir a la tienda física para luego comprar en la tienda online es conocido como showrooming, y se ha visto favorecido por el auge del comercio electrónico y los smartphones.

Fuente: Tom FishBurne de Marketoonist

El móvil está desarrollando un papel clave a la hora de comprar en los establecimientos físicos por distintos motivos:

  • Nos permite consultar información adicional sobre los productos de la tienda en cuestión
  • Podemos descargarnos apps que escanean los códigos de barras de los productos y te indican dónde puedes adquirirlo más barato.
  • Podemos leer comentarios que otros compradores han hecho sobre el producto en las redes sociales
  • Anotar detalles del producto
  • Hacer fotos y enviarlo a tus contactos para que te den su opinión

Así pues, en este escenario, ¿cuáles son las opciones posibles para los negocios tradicionales? Desde luego tratar con recelo y hostilidad a los clientes cobrándole un impuesto sólo por visitar tu tienda o no dejarles usar el móvil dentro del establecimiento, no parece desde luego la mejor estrategia, ya que estamos aplicando la máxima de “el cliente es el culpable hasta que se demuestre lo contrario”, y no podemos olvidar que es el cliente la razón de ser de cualquier empresa. Así pues, ante la revolución que supone los avances tecnológicos, sólo el adaptarnos a ellos nos va a permitir obtener ventajas competitivas en este entorno.

Aquí observamos algunas propuestas:

  • A pesar de que el vendedor tradicional tiene unos gastos de establecimiento, personal y distribución mucho mayores que los que tiene una tienda online, su gran baza la tienen en la atención personalizada al cliente, con asesores expertos que puedan mejorar su experiencia de compra. ¿Cuántas veces estás dispuesto a comprarle a un vendedor que se ha desvivido en atenderte a pesar de que el precio sea ligeramente superior? A mí me ha pasado.
  • Ofrecer descuentos para próximas compras (donde está demostrado que en la siguiente compra, el cliente siempre consume más del importe que se le regalaba).
  • Viralizar las ofertas de los establecimientos, aprovechándose del volumen de contactos que tienen los distintos compradores, de forma que se ofrezca un regalo o descuento inmediato en una compra si el usuario comparte su “lealtad” al establecimiento recomendando el mismo en las redes sociales (por ejemplo con un me gusta en facebook).
  • Apalancarnos en la facilidad y en la seguridad de pago ya que ésta es una de las principales debilidades para que el comercio electrónico no crezca aún al ritmo deseado

Y todo esto es el comienzo de una gran revolución tecnológica ya que la penetración de smartphones en España es de sólo el 17% y el comercio electrónico todavía no ha despegado. Cuando lo haga, hemos de estar preparados para nuevas estrategias por parte de los establecimientos

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